Nuestra Responsabilidad hacia los Niños

Posted on Oct 28, 2013 in Blog | 0 comments

Nuestra Responsabilidad hacia los Niños

Trasfondo familiar

San Marcos 10.13-16

En las familias judías habían cuatro ocasiones importantes que marcaban el progreso de la vida: El nacimiento, la pubertad, el matrimonio y la muerte. Debido al grado de importancia se señalaban con importantes acontecimientos religiosos en forma social. Los padres creían que ellos seguían viviendo en sus propios hijos, y la vez era para ellos grande bendición y se decían: “bendito el fruto de tu vientre” (Dt.28.4; Sal.128.3). Así que,  cuanto más hijos pudieran tener, mejor todavía; porque aumentaban sus riquezas. (Sal.127.5). En cambio la mujer que no podía tener hijos la consideraban como una maldición; y recibían miradas de reproche (1 Sam.1.16; Lc.1.25).

A los ocho días el recién nacido lo circuncidaban y le imponían su nombre; no cabe duda que hacían fiesta de gozo. Así que llevar a sus niños a presentarlos a Jesús, era motivo de gran gozo en el corazón de los padres, ver la tierna sonrisa de ambos era conmovedor.

 

Primera parte:  Debo aceptar mi responsabilidad con seriedad

 

Los Padres traían a sus hijos para presentarlos a Jesús.

Sin embargo, hubo sentido de tristeza en ellos al no lograr su propósito; porque “los discípulos reprendían a los que los presentaban” 13. Probablemente pensaban que los niños eran de menor importancia o pérdida de tiempo.

¿Acaso ésta figura no es la misma de nuestros tiempos? ¿Acaso no hay otros intereses antes que los niños?

Los impedimentos están en el día a día de la vida. ¿Cuál seria su respuesta? ¡Que indignación!  ¡Que injusticia!  ¡Que acto tan ofensivo!

Pero, “Viéndolo Jesús, se indignó”14  = tuvo una fuerte reacción emocional =

Se indignó al ver a sus discípulos que creían que el reino de Dios era solo para los adultos. Esto era un grave error. Los padres judíos acostumbraban llevar sus niños a los rabinos para que los bendijeran. ¿Por qué entonces no podían hacerlo, llevándolos al Señor, el cual es mayor que los rabinos? Jesús les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; “Dejad que los niños vengan a mi”       “dejad de impedir”.

Jesús recibió a los niños

“porque de los tales es el reino de Dios”14. De los tales es el gobierno espiritual de Dios. El reino de Dios esta a disponibilidad de ellos.  Si así fuera para los adultos, qué fácil sería.

¿Que tan costoso es para nosotros entrar en el reino de Dios? Nada fácil;  impedimentos abundan.

  1. Hay mucha critica de los mismos familiares o amigos cercanos
  2. Hay mucha mucho orgullo de nacionalismo.
  3. Hay malos testimonios

Se ve es “El viejo yo en vez del nuevo”  No hay distinción de vida.

Burla de la gran mayoría de los que no quieren ver el bien.

  1. Hay alguien que busca separarnos de Dios.

No se de por vencido.

Las cosas de este mundo requieren de buen sentido para que no nos separen de Dios.

 

Segunda parte:  Aceptar el reino de Dios con confianza

 

Aceptar el reino de Dios debe ser con la confianza de un niño.

Así como un niño recibe un regalo con toda confianza.

“De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como”, un regalo,

“El que no reciba el reino de Dios” con la confianza “de  un niño, no entrará en él”15.

Será excluido de la vida eterna. Será rechazado de tener la vida eterna. No será compatible para tener vida eterna.

El reino de Dios no se gana por logros en la vida. El reino de Dios debe aceptarse como el niño acepta a su madre

Y no la cambia por nada.

 

La bendición que el Señor da a quienes lo reciben con confianza.

“Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”16.

¡Que ternura! “tomándolos en sus brazos”

¡Que amor de padre!  “Poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”

El recibimiento que Jesus le da a los que vienen a él,

es de la misma forma como recibió a los niños, bendiciéndolos. 

La forma en que le bendecirá a usted, no es poniéndole las manos sobre su cabeza,

Sino que le bendice al poner su Santo Espíritu en usted.          ¡Que bendición tan grande!

 

Conclusión

Por lo tanto, la responsabilidad de traer a nuestros hijos a Jesucristo es nuestra. Es responsabilidad de nosotros vencer cualquier impedimento que se presente en el camino. Manteniendo la pureza de la inocencia del niño en nosotros hasta el punto de no poder tomar decisiones sin la dirección del Señor.

No cambiar el reino de Dios por nada, así como el niño no cambia a su madre ya que sin sus padres no estaría feliz ni seguro.

 

¿Quiere recibir la bendición de Jesucristo hoy?

¿Quiere que él ponga a su Santo Espíritu en su vida hoy?

¿Quiere usted aceptarlo como el niño acepta a su mamá y no la cambia por nada?

¿Quién quiere aceptarlo como el niño acepta a su mamá y no la cambia por nada?

 

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